Ronan Kervarrec, el cuidador del mar

Al mar, además de amarlo, hay que cuidarlo. Para que nuestros hijos, nietos y generaciones futuras sigan gozando de sus aguas y sus criaturas. Comparto un artículo que escribí para el blog de Decanter Colombia. http://blog.decanter.com.co/bocados/2014/4/9/ronan-kervarrec-el-cuidador-del-marSeguir leyendo
Cálido mármol

Cálido mármol

En ruta por la Toscana, cada curva encierra una sorpresa. Es de esas regiones en donde errar no es un problema: si uno se pierde, siempre encontrará el camino y aunque no sea el planificado, lo inesperado suele tener resultados felices. En estos días estoy algo monotemática, debe ser el tiempo de cuaresma que pone su atención en la carne y revisando mis apuntes de viaje, volví a La Toscana, a sus paisajes, sus canteras de mármol y al lardo. El primer contacto con ese trozo de cerco, debería escribirse con mayúscula, lo…Seguir leyendo
Marsella en dos tiempos II

Marsella en dos tiempos II

  Vivir en Marsella A esta altura no puedo ni quiero negar mis pasiones. Si alguien me pregunta cuáles son los autores del género negro a los que amo, sin duda, Jean Claude Izzo figurará en uno de los primeros lugares. Quizás por eso, hace unos años recorrí Marsella siguiendo sus pasos, metiéndome en su Vieux Port (puerto viejo), recorriendo La Cannebière, esa avenida de pasado glorioso y Le Panier, el antiguo barrio que parece que fuese a descascararse con la brisa del mar, yendo de barra en barra, probando Pastis y alguna Absenta, husmeando en…Seguir leyendo

Aires de Provenza

  Otra vez una mesa, sola. Y no es frase de queja. Tiene más que ver con el placer, ese que describe el comisario Montalbano, el hijo de Camilleri, para más datos, pero por el lugar, me encuentro en Provenza, Francia, debería hacer referencia a Simenon o quizás a Jean Claude Izzo. Hotel con tres generaciones detrás, Relais Chateaux. Restaurante íntimo, encerrado entre arcadas, con algunos cuadros que quitan el aire y ponen color al salón de piedra, son pocos, muy bien elegidos. Por suerte tengo buen maestro y aprendí a distinguir las…Seguir leyendo