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¿Encontró un mango? Disfrútelo (con recetas)

¿Dónde hay un mango viejo Gómez? Gómez no se si lo sabe, pero la fruta se encuentra en verdulerías y quienes viven en Formosa y Corrientes dicen que por allí abundan y no entienden por qué ccc no los distribuyen a centros comerciales para que bajen su valor. Lo cierto es que llega el calor y aparecen.

Los mangos serán protagonistas (junto con berenjenas y miel) de la 7ma. edición de #MesadeEstación #MesadeVerano el ciclo que organiza #ACELGA del 6 al 12 de febrero. Esta vez se incorporan restaurantes de #Mendoza, #SanMartíndelosAndes y #Rosario (estar atentos porque habrá charlas gratuitas en el #MercadodeBelgrano)

Y hablo respecto a los mangos en plural, porque además de abundar en su formato fruta, existen muchas variedades. Los hay grandes, chicos, rojos, otros más claros (tirando a verde), con más o menos fibra, se llegaron a contabilizar 62, de los cuales 15 son comestibles. Aunque parezcan un dominio de la modernidad, los mangos son una cuestión antigua. Probablemente se cultivan desde hace 4.000 años. Ya se los nombraba en los libros de Los Vedas, sagradas escrituras hindúes. En India y en Tailandia se los usa en diferentes preparaciones, combinados con especias, en especial, en chutneys y como reguladores de otros vegetales, como el Durian, que al comerlo aumenta la temperatura corporal, por lo que enseguida se come mango, para bajarla. En Europa, el mango fue diseminado primero por misioneros budistas, después por mahometanos y por último, por marineros portugueses y españoles. Estos últimos lo llevaron a los trópicos, donde se adaptaron tan bien, que en muchos países americanos les otorgaron carta de ciudadanía. En cualquier caso, los expertos recomiendan conservarlo a temperatura ambiente y consumirlo cuando esté blando.

¿Cómo comprarlos? No hay que enfocarse en el color, porque no siempre es indicador de que esté maduro. Hay que apretar ligeramente el mango, el maduro debe estar ligeramente blando. Otro indicador es el olor: un mango maduro huele bien. Una vez en casa, a comerlos solos, en ensaladas, curries, batidos o postres, como esta receta deliciosa.

Cheesecake de leche de oveja (o búfala o natural) con mango y maní

Ingredientes

120 g de maní, sin tostar y sin sal

250 g de galletas semidulces

100 g de mantequilla sin sal, fundida y enfriada

500 g de queso crema, blando

4 huevos frescos

1 taza (160 g) de azúcar impalpable

400 g de yogur de leche de oveja* (natural de vaca o de búfala)

½ taza (125 ml) de crema doble

1 cda. de harina común

2 mangos maduros, pelados, con la pulpa cortada y separada de su centro

1 cda. de jugo de lima

Preparación

Precalentar el horno a 180 °C. Enmantecar un molde de 24 cm desmontable. Envolver el exterior del molde con papel aluminio y sellarlo firmemente.

Esparcir los maníes en una bandeja para hornear forrada con papel para horno. Asar durante 10-12 minutos o hasta que estén dorados, luego retirar y dejar enfriar durante 5 minutos antes de transferir al recipiente de un procesador de alimentos. Agregar las galletas y procesar por 1-2 minutos o hasta lograr migas finas. Añadir la manteca derretida y procesar nuevamente hasta mezclar bien. Presionar esta mezcla de manera uniforme en la base del molde preparado y enfriar en el refrigerador durante 30 minutos. Reducir la temperatura del horno a 150 °C.

Batir el queso crema en una batidora de pie a alta velocidad hasta lograr una preparación lisa y cremosa. Agregar los huevos, uno a la vez, batiendo después de cada adición hasta que estén incorporados. Añadir el azúcar, el yogur, la crema y la harina, y batir a velocidad media-alta durante 1-2 minutos para mezclar bien.

Hacer puré la pulpa de mango en una licuadora; agregar el jugo de lima y revolver. Verter el preparado de queso sobre la base de galleta y golpear ligeramente el molde en una superficie plana para quitar cualquier burbuja de aire. Agregar el puré de mango en el relleno con un movimiento en espiral y, con un tenedor, mezclarlo suavemente. Colocar el molde en una fuente grande para horno y verter bastante agua fría en esta última para cubrir 2-3 cm de los lados del molde que contiene la cheesecake. Transferir con cuidado al horno y hornear durante 1 y ½ hora o hasta que los bordes estén firmes, pero con una pequeña oscilación en el medio. Dejar en el horno apagado para que se enfríe durante una hora con la puerta ligeramente abierta. Cubrir y enfriar toda la noche antes de servir.

GPS:
Receta y foto del libro “Lo que me gusta comer los fines de semana”, de Katie Quinn Davies, V & R Editoras
#KatteQuinnDavies #V&REditoras #mango #Comerfruta #Comervegetalesdeestación
#MesadeEstación #MesadeVerano #ACELGA #Mendoza, #SanMartíndelosAndes  #Rosario #MercadodeBelgrano

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