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Lekeitio, un apellido vasco

Aunque más de medio país tiene origen hispano, son pocos los lugares donde se pueden comer platos españoles, en especial los caseros. En otras épocas supo haber más cantidad de vascos, hoy no. Sin embargo, hace un tiempo, abrió Lekeitio Bodegón Vasco, en Chacarita. Es sui generis, porque además de esos sabores, suman un toque filipino, aportado por otra parte de la familia.

Me gusta la cocina vasca, aunque siempre me pregunto si su falta en estos pagos tiene que ver con las materias primas. Por allí todo el mundo cocina. Son famosas las preparaciones de las mujeres y también la de los hombres, que tienen sus sociedades. No conozco a nadie que haya comido mal en esas tierras. Por eso, que Shanti Aboitiz, con un tatarabuelo oriundo de Lekeitio, nombre del espacio, se haya animado a abrir una taberna vasca, con cocina cuidada y fórmulas heredadas, es un alegrón.

El salón es simple, alargado, con paredes decoradas con objetos del lugar y banderas, patio al fondo y barra, en la que se siente, falta la abundancia de pinchos, pero esto creo que se debe más a la horfandad de bares vecinos que inviten a una recorrida.

Hay dos cartas. En ambas propongo consultar tamaños, porque los platos son más que generosos. En la de raciones, porque, por ejemplo, la tortilla es para tres. En mi caso, aclaré el punto (babé), que se respetó y resultó rica, yo la pedí sin chorizo. Me gustó tanto como luego, las rabas con alioli (all i oli, para que el catalán no se enoje), aunque imagino que la salsa sale más suave de lo normal, por la presión de los porteños, que no le escapan a Drácula, pero sí al ajo.


También hay picadita vasca, txoripan vasco y según el día, boneche de Zarauz, plato con pescado. De la mezcla con lo filipino, nem de morcilla que, aclaro, no probé.

La de principales varía según la estación. Hay propuestas de pescados y mariscos, carnes y opciones vegetarianas. Son platos sabrosos, como el pastel de papa y carrilleras al malbec, el contrabando de txipirones: clásico de la familia Aboitiz, unos chipirones rellenos y en su tinta, que se sirven con arroz blanco o una sabrosa merluza en salsa verde.


Y para porteños: Señora Milanesa, enorme, de ojo de bife empanado con panko, con ensalada mixta y alioli casero. Para cerrar pedí Al Carajillo, natilla de café con almíbar de cointreau y balsámico, nada empalagoso.

Durante la semana varían las actividades: los lunes hay música vasca, martes pintxo-jazz, sábados, menú infantil y domingos, paella. El servicio acompaña, es bueno, sabe de qué se trata cada plato y si se pasa de cantidad, se lo aclara, proponiéndole envolver el resto para llevar.  Un dato más: la cuenta es muy amable, lo que transforma al lugar en una propuesta posible para las salidas familiares.

 

GPS:
#Lekeitio #Cocinavasca #Chacarita #CABA
Santos Dumont 4056
Teléfono:115629-3312

 

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