Los miércoles es día de escuelita: llevo a mi nieta a comer a un restaurante diferente. Esta vez nos tocó Narda Comedor. El nuevo espacio de #NardaLepes, y #JavierItzcovich (Nucha, Mishiguene) invita a ir en familia. En ningún momento sentí esa cosa de “nena pórtate bien”, hay un clima amable que te llama a relajarte y eso, ya es un punto a favor. El lugar, muy luminoso, con ventanales que dan a un parque, en pleno Bajo Belgrano, fue un proyecto de #HoracioGallo con mucha intervención de la dueña de casa que se metió en todos los detalles, desde los azulejos a la vajilla, no hay nada ahí que no haya sido aprobado por Narda. Una enorme caja blanca, con mucha madera y una pileta para lavarse las manos a la entrada, detalle que marca la filosofía del lugar. Pizarras donde propone comer vegetales, cocina abierta, barra para desayunar, almorzar o tomarse un trago, bancos y mesas para sentirse cómodo y un detalle que Dalila, mi nieta, no me perdonaría obviar: vegetales gigantes, para jugar o amucharse, que hizo que ella ame el lugar apenas los vio. Otro detalle aportado por Narda que la entretuvo en el baño: los pedales para el agua de las bachas.

La carta fue pensada desde la filosofía de Narda: muchos vegetales aunque sin caer en extremos, porque hay diferentes carnes o proteínas que complementan los platos. Son preparaciones simples y a su vez elaboradas, de esas que logran cambiarte un gusto, como me pasó con el tofu, ingrediente que, crudo, no está dentro de mis preferidos, pero que sale con un aderezo oriental y del que podría comer varios platos. Para los mediodías, hay menúes basados en colores por día (cada día uno diferente), los que representan ingredientes que deben incorporarse en una dieta completa, balanceada y coherente, ideal para quienes coman allí habitualmente (o como guía para adoptar en las casas) y a precio muy amable. Cada plato trae un cereal, una legumbre, muchos vegetales y proteína a elección: mar, tierra, huevo a la plancha o queso halloumi grillado. Fui el día naranja y probé un pescado con zapallo, porotos, arroz y vegetales, rico. Si la opción es comer a la carta están los “platos chicos” y los “Al medio” que son para colocar en el centro de la mesa y compartir. Recomiendo pedir varios de los primeros, para poder variar más, y uno de los otros, lo que además hará que la cuenta no trepe. Akusay y huevo, pulpo a la griega, cebolla con crema de papa y jugo de carne, si hay, espárragos, tajine de cordero con garbanzos y espinacas, ñoquis caseros preparados en el momento, platos que van cambiando permanentemente porque aquí manda la temporada, no hay nada congelado, ni sintético. Y así como se nota que hubo mucho trabajo de búsqueda en los detalles de ambientación, lo mismo se aprecia en relación a los productos y productores que llegan de todo el país y de los que se pueden conocer en el listado de productores.

Los postres son cosa seria. Se puede mantener la línea y pedir torta de queso con tomate de árbol muy rica o una granita de manzana que es pura manzana triturada. Pero si triunfa el alma golosa: étnico y sensual de dulce de leche, más todos los expuestos en la barra, tentación. Ya imaginarán que le di un cucharetazo a los cuasi light, pero como me reconozco especie de chanchita, fui derecho al pan au chocolat relleno de chocolate y cubierto de chocolate, bien amargo, bien chocolatoso. Ommm. Comedor Narda, un lugar que recién comienza su camino, que lleva la firma y el espíritu de Narda, desde el comienzo al fin. ¿Dalila? Por ahora dice que le gustó “casi casi como Hong Kong Style, abuquel”… Y eso, les aseguro, que es la mejor de las críticas.

GPS:
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#NardaComedor #NardaLepes #Vegetalesdeestación#NardaLepes #BajoBelgrano #CABA #Argentina
nardalepes.com

 

 

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