El sur es parte de nuestro país. Sin embargo, para algunas cosas, como acceder a sus productos, parecería ser un paraje de otra galaxia. La idea de escribir acerca de esto que sucede, nació de un antojo: comer erizos. Me gustan los erizos, los como donde los haya, voy diferenciando su hábitat, les reconozco más o menos el sabor iodado, voy descubriendo sus mares. A veces, cuando no los encuentro, me sumerjo en el lamento (por algo soy porteña). Hablando con #AnthonyVázquez (chef de #LaMarCebicheria), le contaba que tenía antojo de erizos. Así fue como descubrimos en una foto suya, detrás de una centolla que le acababan de mandar desde el sur, erizos. Me dije: esta es la mía. Rastreando, me puse en contacto con #FacundoChiara, quien me comentó que en #Ushuaia, allí donde casi termina el mundo, en la #Patagoniaargentina, los hay y muy buenos, además de poder encontrarse muchos otros productos deliciosos, con el que está realizando un emprendimiento que necesita nuestro empuje: #Saboresocultos.

Facundo me cuenta que se fue a vivir a Ushuaia, con su mujer y su hija, hace un año y medio, y desde que llegó no para de sorprenderse y sumergirse en lo que encuentra a cada paso en la isla. “Ya venía con la idea y el conocimiento de algunos, los más conocidos, recuerda, pero de a poco, por curiosidad propia, fui descubriendo muchas cosas totalmente desconocidas para mí, y que lo siguen siendo para la gran mayoría de los que viven tanto acá como en el resto del país”. Fue entonces, cuando se preguntó qué pasaba, por qué la mayoría de los productos llegan a pocas personas, sólo se consumen a nivel casero, muchas frutas se pudren directamente en la planta, o hay especies del mar que quedan allá abajo o, con suerte, se exportan. Pero de tocar suelo argentino… ni hablar. Da lástima, dice, pasar por una casa y ver que una grosella se pone fea en la planta, porque el propietario ni sabe lo que tiene, o ver un terreno baldío minado de frambuesas que se quedan ahí o ver que nadie tiene ni idea de lo que es una pimienta de canelo o que los grelos nacen en forma salvaje y ni hablar de los hongos.

Facundo trabaja ahora en una cocina y desde los fuegos puede ver lo que se consume de esta tierra. El turista que llega hasta la zona sólo viene por la centolla y la merluza negra, desconoce todo el resto, se queda con la superficie, lo que tiene algo de prensa. Fue entonces, cuando se decidió a mostrar todo lo que esta provincia tiene para ofrecer, algunos bocados casi insólitos en el resto del país. Y da ejemplos, como  jamones de oveja, leche de oveja y vaca, quesos, productos ahumados con turba, frambuesas silvestres que sólo crecen en este rincón del mundo, carne de castor, erizos (síííí, hay erizos), una gran variedad de hongos, pulpos deliciosos que no hay que traerlos de otros países, son bien nuestros, caracoles, vegetales de gran calidad como las tan de moda salicornias, o las algas sanísimas, que la mayoría de la población no sabe cómo utilizar, las bayas endémicas, las hierbas salvajes que crecen en el bosque, los pescados y frutos de mar de sabores deliciosos, y seguimos con un etc, etc, etc… Sí, estimados, nos estamos perdiendo un gran banquete y es nuestro y como es nuestra la responsabilidad para que esto deje de ocurrir.

Fue así que Facundo se decidió buscar un fotógrafo que se enganche con el proyecto –David Roldán- y juntos comenzaron a trabajar, fotografiando productos y armando platos, usando principalmente productos locales. La idea principal era llevarlo todo a un libro, pero en el camino fueron descubriendo un mundo desconocido para una gran parte de los argentinos. Además, conocieron muchísima gente, productores o pescadores principalmente, y se dispusieron a utilizar las redes sociales para dar a conocer lo que hay y lo que ocurre en Ushuaia, que sí, es Argentina. Para darles un ejemplo: mis deseados erizos no pueden llegar porque tienen que hacer tantos trámites, muchos más que los que les piden para ser transportados a otros países, tantos, que recuerdo el sketch (que delata mi edad), alguno se acordará, el del arbolito y La Tuerca, ¿se acuerdan? Porque y sí, resulta fácil declamar soberanía territorial, pero no hacer nada por la que ya tenemos. Soberanía es también saber qué crece o vive en estas tierras y aguas e incorporarlo a la mesa de todos quienes vivimos en este territorio, haciéndole la vida más fácil a los productores que viven en esa parte del mundo, Ushuaia, territorio argentino.

FOTOS: David Roldán.

GPShttps://www.facebook.com/SaboresOcultos.ProductoyCocinadeTierradelFuego

 

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