Llega el verano y es tiempo de mar. Para muchos la opción es buscar un lugar que además provea calma. El Viejo Hotel Ostende, en la costa atlántica creo que es una de las mejores opciones: playa, muy buena cocina (donde deambulan los fantasmas de su antigua fábrica de pastas y repostería), actividades culturales y una biblioteca de esas que te invitan a bucear. Visitado desde siempre por escritores, por allí se alojaron el escritor francés Antoine de Saint Exupery, autor de El Principito, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo, entre otros.

Después de una caminata o de eso que más da gana en vacaciones: hacer lo que se le dé la gana, la cocina del hotel es la opción. Este año cambió: pone acento en lo casero y sencillo, con una búsqueda de ingredientes de la zona.

Para el mediodía, en el bar de la pileta o el balneario, las clásicas rabas del hotel, todo tipo de ensaladas, sándwiches tradicionales o de vegetales grillados y platos más elaborados con productos de mar, como tiradito de corvina; chipirones a la plancha; pulpo asado al romero o escabeche de pejerrey.

Al atardecer, un buen trago y después, sin apuro y con una buena copa de vino (o varias), la cena: trufas de berenjenas con hojas verdes, semillas y alioli; souflée de queso y brócoli; ojo de bife horneado; pastelitos de harina de maíz relleno de vegetales; chicken pie o ravioles caseros de masa de hongos con pollo y puerro.

Para la hora del postre, crepes de castañas y naranja con crème patissiere; manzanitas al malbec con helado de canela; pudding de ciruelas y sí, como hay muchos locos como yo, marquisse de chocolate.

 

GPS: #ViejoHotelOstende Biarritz esquina Cairo. Balneario: Juan de Garay y Rambla Sud, a 150 metros del Viejo Hotel, Ostende. #Verano #Playa

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