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Se dice que madre hay una sola, planeta tierra, también. Quizás por eso, honrar a la Pachamama sea una de las creencias que sobrevivieron en el Norte argentino y en otros lugares de nuestro continente. Y ahora que se la está agrediendo con algunos componentes que hacen estragos, el ritual cobra más fuerza. No es que no piense que los rezos sean ineficaces, soy respetuosa de los credos, pero en estos momentos, además, me parece que hay que actuar, para que esta Pachamama tenga larga vida.

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Hablando del tema con el chef jujeño Walter Leal, me cuenta que ni siquiera la evangelización logró extirpar una presencia tan fuerte en los jujeños. Aquí, dice Walter, la veneramos y si te vas al interior de la provincia, vas a poder ver los rituales campesinos, similares a los que se hacían hace siglos. En Jujuy, aunque la gente de poblaciones rurales profesa intensa­mente la fe católica, continúa venerando a la Pachamama, desde que se tenga memoria. Las ceremo­nias en su honor tienen diferentes momentos del año: cuando comienza la siembra, al levantarse la cosecha, en las marcadas y señaladas de la hacienda. Pero el homenaje princi­pal, explica Walter, es el primero de agosto.

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La ceremonia comienza temprano, con el sahumerio de la vivienda. Cerca del mediodía llegan los invitados del dueño de casa, vecinos y compadres, que luego de los saludos com­parten gran comilona. Entonces, es el momen­to: todos se trasladan hasta el centro del patio, donde se cava un hoyo (o recavado) y se da de comer y de beber a la Madre Tierra, dama que según cuenta la leyenda, tiene hambre y sed, depositando allí hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos. Luego se procede al tapado del hoyo, enterrando botellas de alcohol, chicha y vino. Para completar el rito, los presentes se toman de la mano como una forma de expresar el espíritu de hermandad que reina. En rueda, danzan alrededor del hoyo, ya tapado, entonando coplas al son de la caja: “Pachamama kusilla kusilla” (Madre Tierra se propicia, se propicia).

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En otros lugares del país, influenciados por los guaraníes que también honran a la Madre-Tierra, se toma en ayunas caña con hojas de ruda macho. Deben ser tres tragos cortos, otros dicen que siete, empezando por uno largo. Esta ceremonia se realiza hasta el 15 de agosto y previene, según los que la practican, contra todos los males. Para que sea más efectiva hay que quemar ramos de ruda, que en Perú lleva palo santo y en Bolivia, coca. Por eso y como madre hay una sola: cuidémosla.

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Picante puneño

(Pueden ser de llama, de cordero, de pollo)

El sabor del picante te deja caer una lágrima que nunca opaca el paisaje de la región

Ingredientes

Pata de llama, con hueso 1

Harina de maíz 40 gr

Cebolla, picada 1

Ají bien picante, picado bien picante, quitucho o quetucho  (ají silvestre típico), 1 (o 2, según el picor que le quiera dar al guiso)

Tomate 1

Grasa de oveja 40 gr

Papa lisa, lavada, con piel (o papines) 8

Arvejas 200 gr

Cebolla de verdeo, en juliana 100 gr

Maíz mote blanco 400 gr

Preparación

Deshuesar la carne de llama, pasar los huesos por harina de maíz y tostarlos al fuego (o en el horno), colocar en una cacerola con agua y cocinarlos, a fuego bajo, debe reducirse a la mitad.

Cortar la carne de llama en cubos. Sancocharla en una cacerola con la grasa, agregar la cebolla, el tomate y el ají, el caldo de cocción de los huesos y el maíz mote.

Cocinar, hasta que el mote esté blandito. Incorporar la papa lisa y las arvejas, cocinar unos minutos más y dejar reposar antes de servir.

Distribuir en cazuelas, con juliana de cebollita de verdeo.

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Anchi

“El viento norte caliente de Agosto, ideal para un fresco anchi”

Ingredientes

Jugo de naranjas agrias, las que están en los arboles de algunos pueblos de Jujuy 1 litro 

Harina de maíz morada 200 gr

Canela 1 rama

Azúcar 40 gr

Preparación

Llevar al fuego una cacerola con el jugo de las naranjas, la canela y el azúcar. Cuando rompa el hervor, agregar en forma de lluvia la harina, sin dejar de mezclar, cocinar unos minutos, pero debe quedar líquido. Guardar en una jarra y enfriar, servir como bebida. Es muy fresca y nutritiva y la forma en que los chicos agradecen a la Pachamama.

Crédito foto: Gobierno de la provincia de Jujuy, Argentina

 

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