Renovarse es Vivir

ajos
Hace casi un año, Dalila, mi nieta, se negaba a presentarse en sociedad. La niña es inteligente, sabía lo que le esperaba. Ella no nacía y yo no dormía. El insomnio fue productivo, comencé a escribir Sabores que matan, mi blog. La idea fue buena, hasta que me di cuenta que de redes sociales, Internet y otras yerbas, no sabía nada. Conté con muchas manos amigas que me ayudaron (¡gracias Bernabela!). Dalila nació, es una nena toda polenta, ya no había insomnio en mi casa (sí en la de sus padres) y decidí que el blog siguiese su destino: creció a la par de Dalila y de Zack, su hermano. Los meses que siguieron fueron como la vida, agridulces, con momentos de mucha felicidad y otros muy duros, que voy remando. Entonces, decidí que estos sabores no me matan, me inyectan fuerza, aire, adrenalina, chinchudez (tanto que por aquí me llaman “Violencia Rivas”), chifladura y risas, porque nunca tienen que faltar las risas.  Hoy, casi un año después de ese primer encuentro con algunos que conozco y muchos otros a quienes intuyo, Sabores que Matan necesitaba más aire. Fue así que de blog pasó a ser página, aunque aquella primera etapa, con mucho de mí que quise y quiero compartir, sigue esperándolos en la sección Archivo. Para los que no entendemos de informática las diferencias pueden no ser muy obvias, yo las mido en lo que tuve que aprender (y lo que me falta por… ). Para el resto, el mundo de hoy, Saboresquematan.com trae textos ordenados por temas, fotos que pasan (sliders que le dicen), secciones vivas que irán cambiando según mi humor. Espero que les guste y nos sigamos encontrando aquí, en este trozo de ciberespacio que habla de mis pasiones.

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