Termo, eterno

El termo se cayó… estamos en el horno. Pues no, en Uruguay descubrí unos, los Stanley, de acero inoxidable, que además de mantener la temperatura constante por varias horas, son irrompibles.

En cualquier lugar del mundo, cuando alguien ve una persona con un termo debajo del brazo y tomando mate, no hace falta pedirle pasaporte. El hombre o la mujer son uruguayos. Entonces, ¿quién puede tenerla más clara a la hora de comprarse un termo? Esta vez, cruzando el charco, además de las clásicas fundas de cuero, ví que muchos vecinos usaban un modelo que semejaba la estética de la segunda guerra. Me dijeron: es un Stanley, como si el dato fuese obvio. Dura toda la vida. Además de comprarlo, me puse a averiguar quién y qué estaban detrás del famoso termo.

William Stanley, Jr. (de Brooklyn, NY), quien le dio nombre, era un inventor muy reconocido en la historia de la ingeniería eléctrica. En su carrera obtuvo 129 patentes. En 1913 registró un termo de metal, completamente de acero, por dentro y por fuera (la posta) la clave de la durabilidad del mismo, porque si se cae no se rompe, con botella de vacío de acero de doble pared a la que le puso su nombre. Así nacía la empresa Stanley, que hoy produce, además vontenedores, viandas y largo etc.

El origen del invento, parece ser, que un día el Mister quería que su café estuviese caliente toda la jornada mientras trabajaba en sus transformadores con técnica de vacío, y se inspiró en ellos.

Desde entonces, el nombre Stanley se ha convertido en sinónimo de productos ultra-durables y súper confiables realizados con diseño elegante y lo que es importante: usos reales.

En ese momento, las botellas con aislamiento al vacío estaban realizadas en vidrio. Si se rompían podían arruinarle la vida a cualquiera, porque equivalían casi a un salario. Pero hay más, porque además de contener café caliente para el inventor, a él mismo lo sorprendió los primeros usos de su termo que incluyeron volar con los pilotos en B-17 durante la Segunda Guerra Mundial, portar órganos humanos y, dato que lo llevó a la fama en Sudamérica: transportar semen de toro para la industria ganadera. Así es que si ven un Stanley, no lo duden, cómprenlo, aunque no es barato, tendrán termo para varias generaciones. Palabra de uruguayo.

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