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Tiempo de membrillo (con recetas)

La naturaleza se encarga de aportar variantes y si la escuchamos y comemos lo que nos ofrece por estación, estaremos bien nutridos, sin aburrirnos, con mesas que cambian. En ellas las frutas tienen un lugar especial. Es que muchas pueden consumirse frescas sólo en una determinada época del año. En estos días, cuando el calendario nos marca que otoño… ¡es tiempo de membrillos!

Sí, estamos en otoño y las mesas se preparan para recibir membrillos. Las de las casas y los restaurantes. Confieso que me costó encontrarle su sabor y parece que no fui la primera. En sus comienzos fueron casi decorativos. Se dice que fue un membrillo y no una manzana lo que Eva le ofreció a Adán. Este fruto paradisíaco nació en Persia y crece, silvestre, en todo Medio Oriente, de donde pasó a Grecia, donde lo convirtieron en símbolo de felicidad, amor y fecundidad. ¿Qué más prueba que Venus sosteniendo un membrillo en su mano derecha o que Virgilio llamándolo “la manzana de oro”? Los romanos también lo alababan, sirviéndolo en las bodas, donde los novios debían comer un trocito junto a una copa de vino, para asegurarse un futuro dulce y fértil. Una vez que comenzó a atravesar fronteras, se aprendió que después de cosechar los membrillos, hay que pelarlos. Con la cáscara y las semillas, desde hace siglos, en las casas se preparaba jalea y con la pulpa, cascos o dulce en barra, para el resto del año. La jalea se la asociaba con problemas digestivos, dato que viene de lejos: Miguel de Cervantes puso en boca de su Quijote la recomendación para que Sancho Panza lo comiese cada vez que tuviese algún problema estomacal. En la Argentina, donde la fruta se adaptó y se la cultiva de Norte a Sur, a lo largo de toda la Cordillera y también en el Noroeste, es base de dulces que en unión con el queso es uno de los postres típicos nativos: postre del vigilante.

Volviendo a la fruta, les recuerdo que no se come cruda, porque contiene taninos, por lo que en boca se lo siente muy astringente. A la hora de comprarla hay que elegirla no muy madura, porque es arenosa y se desarma y, a su vez, es muy astringente. Cuando se cocinan membrillos, no hay que dejar que se oxiden demasiado. Esta fruta tiene un alto contenido de pectina, una sustancia que tiene la propiedad de gelificar, por eso unas cuantas semillas de membrillo envueltas en una gasa harán que dulces y jaleas tengan la textura ideal. ¿Con qué servirlo? Va bien desde la entrada al postre, como compañero de quesos, de carnes de cerdo o cordero. Y si tiene antojo de comerlo en un restaurante, #Mesadeestación con su movida #MESA, propuesta de #ACELGA, lo hará del 24 al 30 de abril. En esa semana los participantes (incluidos mendocinos, rosarinos y de San Martín de los Andes) ofrecerán un menú donde el membrillo compartirá protagonismo con paltas y aceite de oliva. Además, para los que quieran quitarse las dudas y aprender sobre el tema #CharlaMesa, el lunes 23/4 en el Mercado Belgranno #DolliIrigoyen explicará los secretos de cocina de este producto. Agenden. Sólo se trata de seguir los consejos de la madre tierra y dejarse tentar.

Dulce de membrillo

Ingredientes

Membrillos pelados 1,5 kg

Azúcar (por cada kilo de pulpa de membrillo) 700 gramos de azúcar y extra

Preparación

Hervir los membrillos pelados, rallar y pesar. Por cada kilo de pulpa, agregar 700 gramos de azúcar. Pesar esa mezcla y cocinar sólo 1 kilo en una cacerola de fondo grueso, hasta que el dulce toma un color dorado y brillante, unos 40 minutos.

Pasar a un molde limpio, dejar secar 3 días y después, desmoldar. Pasar por azúcar y nuevamente dejar que tome aire libre, 2 días. Ya está listo para ser envuelto y conservarse todo el año.

Membrillos al vino

Ingredientes

Membrillos 2

Azúcar 4 cucharadas

Malbec 1,500 cc

Piel de 1 naranja

Ramita de canela 1

Preparación

Lavar los membrillos. Pelarlos. Reservar la piel para hacer la jalea. Cortarlos al medio, a lo largo. Con un cuchillo pequeño -bien afilado- sacar las semillas y durezas del centro de cada gajo. Colocar en una cacerola la fruta y cubrirla con el vino. Agregar el azúcar, la piel de naranja y la canela. Llevar la olla al fuego, cocinar a fuego suave, destapado, revolviendo de vez en cuando, intentando cubrir toda la fruta. Cocinar unos 30 minutos, la fruta debe quedar tierna, sin deshacerse. Retirar la fruta y reservarla.

Colocar el vino en una cacerola y cocinar, hasta reducir a la mitad. Servir los membrillos con la salsa de vino, solos, con helado o crema batida.

Fotos, agradecimiento: INTA, Mesa de Estación, Dulce de Membrillo rubio San Juan.

GPS:
#Membrillo #Comédeestación #Coméfruta #MesaDeOtoño  #Membrillo #ACELGA #CharlaMesa  23/4 #DolliIrigoyen #MercadoBelgrano

Inscripción gratuita en; www.facebook.com/MesaDeEstacion

 

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